miércoles, junio 14, 2006

ETAPA-4: TUIXÉN-LLAVORSÍ

Ascendiendo el Coll d’Arnat


Curiosas referencias kilométricas en la subida del Coll d’Arnat
Río Segre

Noves de Segre

Arroyo y puente en Noves de Segre

Vista general desde Pallerols

Ermita de Sant Joan de l’erm

Avituallamiento en el refugio Xalet de la Basseta

Larguísimo descenso a Llavorsí

En las inmediaciones de Sant Joan Vell

Montenartró

Vista aérea del valle del Noguera Pallaresa

Llavorsí

Llavorsí

Noguera Pallaresa. Tramos de rafting

Reposando alma y cuerpo junto al Noguera Pallaresa

Llavorsí. Paseo junto al río

MARTES, 31 DE MAYO DE 2.005
FICHA TÉCNICA
Distancia: 86 kms
Desnivel acumulado positivo: 1.934 m
Desnivel acumulado negativo: 2.280 m
Cota máxima: 1.730 m
Cota mínima: 595 m
Tiempo de bicicleta: 6 h 40 min
Velocidad media: 12,9 km/h

DESCRIPCIÓN

Desde Tuixén bajamos por el valle del río de La Vansa hacia el Molí de Fornols. Seguimos en cómodo descenso hasta Barceloneta para afrontar la suave subida al Coll d’Arnat. Buen firme y una pendiente moderada que permite un calentamiento lento y progresivo. Cambiamos vertiente hacia el valle del río Segre, dejando atrás el Cadí. El descenso a Castellá de Tost hay que tomarlo con precaución ya que hay zonas pedregosas y curvas de 180º con difícil trazada.
Cruzamos el Segre para llegar a Noves de Segre y desde ahí iniciar la larga ascensión de casi 30 kilómetros hasta los bosques de Sant Joan de l’Erm, remontando el valle del río Pallerols y dejando la comarca del Alt Urgell.
Pasaremos por el refugio Xalet de la Basseta, cuyo entorno es uno de los núcleos más importantes de esquí nórdico de Cataluña y descenderemos a Llavorsí, atravesando una gran zona de bosque frondoso, rodeando el Pic de l’Orri, donde se encuentra la estación invernal de Port –Ainé.
En el recorrido pasaremos por pequeñas masías y pueblos como Argestues, Saulet, Casovall, Pallerols y Montenartró, por lo que no habrá problemas de abastecimiento de agua durante todo el recorrido.

EN LA BICICLETA

Hoy he hecho la etapa de los recuerdos amargos. Durante todo el trayecto he revivido el auténtico calvario que sufrí el año pasado a causa de la tendinitis de rodilla y que me obligó a pedalear hasta Llavorsí con un dolor terrible, casi insoportable.
Como no ha curado del todo y ayer noté síntomas preocupantes, he ido cuidando al máximo la postura en el pedaleo, procurando rodar muy redondo y siempre a punto de gas para no forzar lo más mínimo. Hoy me autoproclamo “Rey del Molinillo”.
La primera dificultad montañosa, el Coll d’Arnat, la he subido sin problemas, ya que la ascensión es muy tendida y la pista muy cómoda. Me ha servido para calentar suavemente.
Ya desde Noves de Segre hasta Sant Joan de l’Erm, he aliviado de carga la pierna izquierda, forzando un poquito más la derecha por temor a la posible lesión. Las rampas son más acusadas y hay tramos muy largos sin bajar el porcentaje, por lo que procuro regular y tener la cabeza fría.
Al final todo ha ido de maravilla, aunque el tiempo de bicicleta ha sido excesivo.
He comido en el merendero del refugio Xalet de la Basseta, donde he aprovechado para comprar bebida isotónica. El refugio está en un entorno absolutamente bucólico y puede ser el destino perfecto para unas vacaciones de invierno practicando el esquí nórdico.
El descenso a Llavorsí es tremendamente agotador con largos tramos pedregosos que me han desgastado físicamente. Ya en la carretera de Llavorsí, remontando el río Noguera Pallaresa, he tenido que parar para relajar las muñecas con movimientos circulares y estirar espalda y riñones.
Ha sido emocionante llegar entero a Llavorsí, teniendo en cuenta las calamitosas condiciones en las que llegué por estas fechas el año pasado. Estoy recobrando la confianza en mis posibilidades de terminar con éxito y continuaré rodando de forma conservadora.
Mañana comienza una nueva Transpirenaica para mí y estoy ansioso por descubrirla.
La rutina de siempre y antes de cenar, un paseo por la orilla del Noguera Pallaresa hasta un centro de rafting que hay aguas abajo de Llavorsí. Esta vez me alojo en un hostal, a los pies del río, junto con otros huéspedes moteros y pescadores.

ALOJAMIENTO

Hostal La Noguera
Tf: 973 622012
Precio: 37,80 euros (alojamiento+cena+desayuno)
Cómodo, bien insonorizado del murmullo del río, con cochera y manguera para la bicicleta con una buena cocina, platos muy generosos y ofrecimiento de repetir a placer.

ETAPA-5: LLAVORSÍ-ESPUI

Arestui


Entrando en Arestui

Vista atrás en la ascensión al Coll de Rat

Vista del Pirineo desde el Coll de Rat

Vista del valle del Noguera Pallaresa desde el Coll de Rat

Últimas rampas hacia el Coll de Rat

Coll de Rat

Al fondo, a la derecha camino de Super Espot y a la izquierda a media ladera, el camino de Quatre Pins y la Portella

Espectacular vista desde Quatre Pins

Vista atrás hacia el Coll de Rat

Rodeando el Montsent de Pallars

Vista atrás hacia Quatre Pins

Nueva vista atrás al Coll de Rat

Hacia el Collado del Triador

Pastos de alta montaña del Pallars

Flanqueando las laderas del Montsent

Nacimiento de un arroyo de alta montaña

Lejanía del valle desde las altas cotas

Los arroyos se precipitan al valle a gran velocidad y en pequeñas cascadas

Inmensos pastos de alta montaña

Espui desde el Coll de la Portella

Coll de la Portella

Vista general de la Vall Fosca

Preparado para el descenso a Espui

El descenso a Espui es interminable

Saliendo de la zona de pastos hacia Espui

Espui. Un poquito más cerca

Espui

Central de Cabdella

MIÉRCOLES, 1 DE JUNIO DE 2.005
FICHA TÉCNICA

Distancia: 58 kms
Desnivel acumulado positivo: 1.737 m
Desnivel acumulado negativo: 1.302 m
Cota máxima: 2.250 m
Cota mínima: 784 m
Tiempo de bicicleta: 5 h 30 min
Velocidad media: 10,55 km/h

DESCRIPCIÓN

Etapa de alta montaña en la que atravesaremos las sierras del Pallars, rodeando las laderas de una de sus cimas más importantes: Montsent de Pallars.
Todo el desnivel positivo a salvar en el día de hoy, se realiza en una única ascensión, que sin descanso, nos llevará, por Arestui y Baiasca, hasta el Coll de Rat con rampas de gran desnivel. Desde ahí, ya por encima de la cota 2.000, disfrutaremos de grandes extensiones de pastos de alta montaña con magníficas vistas de 360º de los Pirineos. Dejaremos la pista que lleva a la estación de esquí de Super Espot para rodear la gran mole del Montsent de Pallars, que domina el parque nacional de Aigüestortes, pasando por el refugio de Quatre Pins hasta el Coll de la Portella y de ahí, tras el paso del Triador, lanzarnos en un vertiginoso descenso hacia la Vall Fosca y Espui.
El paisaje que podremos contemplar en el día de hoy es único y singular en toda la travesía con las praderas de alta montaña más grandiosas que hayamos visto en todo nuestro periplo. Seremos testigos del nacimiento de arroyos de alta montaña y la vista alcanzará cientos de kilómetros a nuestro alrededor.

EN LA BICICLETA

Esta es la etapa de alta montaña más indómita que he hecho jamás. Transcurre gran parte de ella por encima de la cota 2.000 y la subida hasta el Coll de la Portella es interminable, casi 40 kilómetros sin dejar de subir ni un solo metro.
La carretera de Arestui se encajona en un barranco tan angosto que hace que pierda la recepción de satélites del GPS. El paso del Coll de Rat me abre las puertas al paisaje de alta montaña más amplio de toda la travesía, dejando atrás la gran masa de pinar.
Rodeando el Montsent de Pallars, me asombran las surgencias y nacimientos de arroyos de alta montaña que se precipitan por los prados en rápidas cascadas.
Me detengo en el refugio de Cuatre Pins para dar buena cuenta de unos bocadillos que llevo en las alforjas. Lo hago con apetito ya que la durísima y larga ascensión, que todavía no ha terminado, ha hecho mella y voy algo planito de fuerzas. Hoy de menú, tortilla de atún y lomo con queso y tomate. Mientras “engullo” por verdadera necesidad, relleno los bidones en el finísimo hilo de agua que cae de la fuente. Después de comer permanezco un rato sentado disfrutando de un silencio “ensordecedor” y fijo la mirada en las cumbres nevadas que hay frente a mí. Me quedaría así durante horas, pero no quiero enfriarme del todo ya que, aunque la pendiente no es como en el Coll de Rat, todavía me quedan unos kilómetros de subida.
La sensación de absoluta soledad y de paz que experimento en el Coll de la Portella hacen que me sienta un verdadero privilegiado, siendo el único ser humano que está disfrutando de este entorno tan salvaje y espectacular.
Llegando al Triador, cambio de vertiente y me asomo a la Vall Fosca. Queda tan lejos, allá el fondo, en la profundidad del valle. Comienzo el descenso. Es divertido, zigzagueante, curvas y contracurvas,..., pero también resulta agotador. Cómo se tiene que bajar por aquí sin alforjas y sin preocuparte por los daños que pueda sufrir la bicicleta.
A las 15:30 estoy en Espui y el siguiente alojamiento está a 43 kilómetros. Demasiada tralla para hoy, así que,..., ¿os lo cuento?. Pues ya lo sabéis, vueltecita turística en bicicleta en busca de acomodo y lavado y engrase de bicicleta. Después, como siempre, una ducha que me deja como nuevo y a recuperar líquidos evaporados durante la jornada. Como tengo tiempo, esta vez doy un largo paseo hasta Capdella pasando por la Central hidroeléctrica. Encuentro a un paisano y me tiro más de media hora hablando con él. Creo que los dos teníamos necesidad de comunicación y aprovecho su conocimiento de la zona para preguntarle sobre el desarrollo de la comarca y sus zonas más turísticas. Me dice que hay un teleférico que sube al Estany Gento desde el pantano de Saliente, pero me queda un poco lejos para ir en bicicleta. No están en la zona muy satisfechos con el paso a través del valle de una aparatosa línea de alta tensión ya que me dice que no han recibido compensación alguna. Le pregunto también por unas grandes explanaciones que me encontré entrando en Espui y me explica que va a ser un campo de golf. Esto parece bueno para el pueblo, ¿verdad?, le pregunto, pero él encoge los hombros como diciendo, “para qué, con lo tranquilo que estaba yo aquí”. Yo también satisfago su curiosidad sobre mi origen y mi destino y nos despedimos. Al regresar a Espui después de mi caminata, vuelvo a verlo junto a unas casas acompañado de otros vecinos que me miran para ver quién es ese ciclista, que anda en solitario por estas tierras, del que seguro que les había hablado.
Estudio la etapa de mañana, ceno y me acuesto después de escuchar la información del tiempo. Parece que volverá a ser otra jornada soleada. De momento estoy teniendo suerte.


ALOJAMIENTO

Casa Sastre
Tf: 973 663066
Precio: 36 euros (alojamiento+cena+desayuno+bolsa de picnic)
Muy acogedor y cómodo con buenos ventanales y magníficas vistas desde la habitación abuhardillada. Cocina excelente y casera.

INCIDENCIAS

Entrando en las primeras casas de Espui, en una rampa muy pronunciada he partido la cadena.

ETAPA-6: ESPUI-BONANSA

Coll de Castenou. Trialera


Vista general desde el Coll de Castenou

Coll de Sas

Paisaje de la Alta Ribagorza. Erta

Vista atrás a Sas y al Coll de Sas

Erillcastell

Pont de Suert

Vacas curiosas cerca de Espolla

Bonansa

Puerta de madera labrada. Bonansa

JUEVES, 2 DE JUNIO DE 2.005

FICHA TÉCNICA

Distancia: 74 kms
Desnivel acumulado positivo: 2.020 m
Desnivel acumulado negativo: 1.794 m
Cota máxima: 1.599 m
Cota mínima: 845 m
Tiempo de bicicleta: 6 h 10 min
Velocidad media: 12 km/h

DESCRIPCIÓN

Atrás hemos dejado la alta montaña y en esta etapa rodaremos por cotas más bajas y por pequeñas poblaciones aisladas, prácticamente abandonadas. A través de antiguos caminos de herradura, tupidos de vegetación, nos adentraremos en la comarca de la Alta Rigagorza. Salimos de Espui y tras pasar por Torre de Cabdella, Astell y Guiró, cogeremos un sendero complicado para remontar el Coll d’Oli, junto a la Ermita del Coll. El sendero desciende hasta Mola d’Amunt con tramos muy técnicos para bicicleta sin alforjas e imposibles yendo cargado así que habrá que andar un buen tramo. Iniciaremos otro ascenso hacia los pueblos de Sentís, Sas y Erta superando los collados de Sant Pere y de Sas. Flanquearemos las laderas meridionales de los picos de Cap d’Erta y Lo Corronco de Durro para descender vertiginosamente hasta el Pont de Suert pasando por Catellars, Malpás y Gotarta. Hemos llegado al ecuador de la travesía. La última ascensión de la jornada, de casi 13 kilómetros, se hace por un camino en muy mal estado. Pasaremos cerca de Cirés, por Espolla y finalmente Bonansa.
Los parajes son extremadamente solitarios y es un terreno propio de amantes de la BTT en su sentido más inhóspito. El suelo irregular y el estado de los caminos dificultarán nuestra marcha.


EN LA BICICLETA

La ruta de hoy ha transcurrido por tierras más bajas y pueblos prácticamente deshabitados que sobreviven gracias a pequeñas explotaciones ganaderas. Casi sin darme cuenta, he entrado en la provincia de Huesca, dejando atrás el Pirineo catalán en el que tanto he disfrutado. He notado un cambio sustancial de una comunidad a otra. Los caminos aragoneses por los que transcurre la etapa son mucho más duros en comparación con la bondad de sus vecinos catalanes e incluso la vegetación parece ponerse en contra del ciclista. Por primera vez veo cardos, espinos y aliagas que aumentan el riesgo de pinchazos. En Cataluña la vegetación es mucho más amable y te acaricia a su contacto. Las altas praderas de manto verde pasan a convertirse en sierras agrestes que también tienen su encanto. La sensación de aislamiento es mucho mayor y parece que los caminos se van a perder sin continuidad en la montaña.
Desde Guiró se coge una senda hacia la ermita del Coll que vemos a lo lejos. Hay que arrastrar la bicicleta salvando obstáculos naturales durante 2,5 kilómetros y el descenso hacia Mola d’Amunt tengo que hacerlo casi todo el tiempo andando hasta que enlazo con la pista de Castellnou d’Avellanos.
Desde aquí inicio la segunda ascensión del día superando el Collado de Sant Pere y el Collado de Sas. En Sas cojo una pista a la que han echado piedra. Este largo tramo es parecido a ir en bicicleta por la vía del tren con piedras sueltas de gran tamaño. Pierdo tracción y el esfuerzo para avanzar es más que notable. En el descenso tengo que sujetar bien la bicicleta para mantener la dirección porque las derrapadas son constantes. El paisaje de sierra es indómito y espectacular y antes de cambiar de vertiente en la Collada de la Menal me maravillo por la fantástica situación de Castellars. Sin más complicaciones llego al Pont de Suert donde hago un breve descanso para recobrar fuerzas y poder afrontar con energía la subida a Bonansa que, según el libro es complicada y técnica.
Me despido del Pont de Suert y del Pantano de Escales y comienzo a subir entre pinos y encinas. La subida en efecto tiene tramos técnicos pero todo el tramo es ciclable e incluso divertido si eliges bien la trazada, claro. Sigo la señalización de un GR. La llegada a Bonansa es relajante por una pista más cuidada y cómoda ya que es utilizada por mushers en época de nieve. Las tabletas que encuentro por el camino así lo indican.
Bonansa es un pueblo pequeño y tranquilo y en él se respira paz y tranquilidad. Las calles las comparten sus habitantes y el ganado y los niños juegan en la plaza. Me instalo en el único alojamiento del lugar en el que tengo todas las comodidades, ya que el establecimiento está vacío y puedo disfrutar de todas las instalaciones para mí sólo, como en la mayoría de los días de travesía. A parte de todo el ritual diario que de sobra conocéis, hoy he hecho colada, aprovechando que tenía un tendedero muy soleado en el balcón de la habitación. El bar está a punto de cerrar así que ya he encargado la cena y la bolsa de picnic para mañana. La señora es muy amable conmigo y no tiene inconveniente en madrugar para servirme el desayuno.


ALOJAMIENTO

Casa Lluis
Tf: 974 554053 / 690 220364
Precio: 15 euros (alojamiento+desayuno)
En la plaza del pueblo, muy cómodo, con un gran salón y un trato familiar.