viernes, junio 09, 2006

ETAPA-12: ETXALAR – IRUN - HONDARRIBIA – CABO HIGUER - IRUN

Ascensión al Collado de Lizarreta


Senda de Venta Yasola a Venta Zahar. Al fondo, la costa francesa. Por fin, el mar


Descenso a Venta Zahar


Pantano de Oneaga


Playa de Hondarribia


Playa de Hondarribia


Puerto pesquero de Hondarribia desde la subida al Cabo Higuer


Faro del Cabo Higuer


Camino costero desde Cabo Higuer


Hondarribia (España) y Hendaya (Francia) separados por la ría del Bidasoa

MIÉRCOLES, 8 DE JUNIO DE 2.005

FICHA TÉCNICA

Distancia: 62 kms
Desnivel acumulado positivo: 1.325 m
Desnivel acumulado negativo: 1.497 m
Cota máxima: 445 m
Cota mínima: 0 m
Tiempo de bicicleta: 4 h 50 min
Velocidad media: 12,83 km/h

DESCRIPCIÓN

La última etapa transcurre por la línea fronteriza con Francia, rodando unas veces por territorio español y otras veces por territorio galo. Superaremos las últimas estribaciones de los Pirineos antes de llegar a la costa. Desde Etxalar subiremos el Collado de Lizarreta con duras rampas y rodearemos la cima del Larún que ya divisábamos ayer. Tendremos magníficas panorámicas de los valles de Etxalar y Bera de Bidasoa y de la costa de Iparralde.
Tras enlazar por sendas las ventas fronterizas de Yasola y Zahar, superaremos el collado de Ibardín y el de Poiriers, por el pantano de Oneaga, para afrontar el último y divertido descenso hacia Arroupeau. Entramos en territorio español, cruzando el Bidasoa por el paso de Behovia, para llegar a Irún y, por fin, a Hondarribia.


EN LA BICICLETA

En esta ocasión, perdonadme que sea menos descriptivo con la etapa y que lo sea un poquito más con mis sensaciones.
He dormido como un bendito y estoy tan animado que me suben y me bajan las pulsaciones a ritmo de samba. Después de un buen desayuno y de colocar por última vez todo mi equipaje en las alforjas, parto de Etxalar hacia el Collado de Lizarreta.
Más duros que la alta montaña, con sus largos e interminables puertos, son estas pequeñas tachuelas que superan un desnivel de hasta 700 metros en pocos kilómetros, pero con pendientes constantes e infernales. En la etapa anterior tuve que salvar unos cuantos de estos rompepiernas y hoy he tenido otro par de ellos. Las piernas no están como cuando salí de Figueras y hay momentos que me faltan hierros. Aún así, me siento muy próximo a Hondarribia y al final de mi larga aventura pirenaica y muy pronto volveré a estar con los míos. Esto me da alas en los momentos más duros del día.
En mi periplo por la montaña francesa he comprobado la pasión por el senderismo que derrochan nuestros vecinos franceses. Grupos de mayores, otros de jóvenes, e incluso niños recorren los PR y me saludan y animan efusivamente al verme bajar por las divertidas trialeras hacia Arroupeau y Behovia.
De nuevo en España, tras cruzar el Bidasoa, he puesto rumbo hacia las playas de Hondarribia donde me he hecho las fotos más deseadas de toda la travesía y me he refrescado en las frías aguas del Atlántico. Más de tres años esperando este momento y, por fin, aquí estoy, sentado en la arena junto al mar, con la mirada perdida en el horizonte, envuelto en el suave murmullo de las olas rompiendo junto a mis pies. No sé cuánto tiempo he permanecido así, con esta sensación de paz absoluta. A veces cerraba los ojos y levantaba la mirada al sol para sentir esa oscuridad luminosa que junto al calor en la cara, la suave brisa que me refrescaba y el olor a mar, me sumían en un letargo próximo a un placentero sueño.
Después de este momento tan íntimo, he pedaleado en busca del faro en el Cabo Higuer y he recorrido unos kilómetros de un bonito camino costero desde donde podía ver los rompientes y acantilados, antes de despedirme del mar para dirigirme a Irún.
Como tenía tiempo, he callejeado mucho por Irún satisfaciendo algo de lo que me he privado durante estos días y que es una de mis debilidades, los helados.
También he pasado por las oficinas de MRW para recoger la bolsa portabicicletas que facturé desde Figueras y he retirado el billete de tren para Madrid.
He desmontado la bicicleta cuidadosamente y todo está listo para mi regreso a Cuenca.
En mi mente se suceden multitud de imágenes y recuerdos, de momentos únicos e inolvidables que jamás olvidaré.

Los Pirineos de costa a costa en doce apasionantes jornadas. La más emocionante aventura en bicicleta de montaña que jamás he realizado, donde el esfuerzo, la soledad y la montaña nutren el alma.
Como diría un antiguo presentador de telediarios, “así fueron las cosas y así os las he contado”.

6 comentarios:

TablonTxiki dijo...

Hola , Gracias por tu información estas haciendo un gran trabajo en tu Blog Felicidades !! Recientemente he creado un nuevo Blog , sobre la actualidad en Euskadi , Noticias , Cultura , Portales Vascos , Deporte , etc , estas invitado/a a escribir un Articulo en el Blog TablonTxiki TablonTxiki

ElTiodelaPandereta dijo...

Bueno, hace tiempo de todo esto pero solo puedo expresar lo leido en una palabra "pasionante".
Adeu

Anónimo dijo...

Estoy pensando en hacer la transpirenaica en bici y realmente pienso que este blog puede ser muy útil. Gracias por compartir esta experiencia con todos.

Anónimo dijo...

Felicidades por el Blog, las fotos son superbonitas, queremos hacer la travesía este verano y verlas nos motiva muchísimo.

Luisfy dijo...

Enhorabuena por este blog tan currado y rebosante de información. Es realmente útil. Y las fotos son encantadoras. Muchas gracias por tu trabajo.

Anónimo dijo...

Emocionante! Dios, me la voy a hacer fijo! Además vivo en Hondarribia . Currazo que te has pegado. Enhorabuena.